Escribí este artículo como inmigrante hace muchos años a raíz de la intervención de un compatriota en la radio hispana de NYC, sobre el valor de la obra de Chabuca Granda y Felipe Pinglo Alva.
Desde aquél entonces varias cosas muy buenas han ocurrido para nuestra música, para nuestro acento musical en el ámbito internacional, varios hechos que harían muy feliz a la compositora de la Flor de la Canela y al autor de El Plebeyo: Premios y nominaciones como los Grammys Latinos, y Gaviotas de Plata;… El cajón peruano anda cada vez más por ahí, distraídamente integrado a diferentes ensambles instrumentales, incluyendo una aparición en el popular programa de concurso americano American Idol ,… En la lírica nos honramos en contar con un tenor reconocido mundialmente, dotado de talento, técnica y corazón. La Internet se ha vuelto surtidor de información y productores y artistas independientes dentro y fuera del Perú han tomado control de sus carreras, sacando sus álbumes por su cuenta, desilusionados por el tratamiento de los tradicionales sellos nacionales y animados por sus sueños y talento. Pero la fragilidad de las condiciones de la industria musical peruana criolla seguirán, hasta que no se integren a las programaciones y catálogos de radios comerciales al lado de las baladas rancheras, merengues y salsas. Desarrollar las audiencias es tan importante como plantarse en un escenario. Este artículo en base a una anécdota personal tuvo como objetivo motivar reflexiones al respecto y a un cuarto de siglo de que Chabuca se nos fuera, es una muestra de nuestro eterno agradecimiento hacia ella y el placer de haberla conocido.
Aquí el artículo:
Chabuca decía que por haber cumplido ella los 60 años, ya podía empezar la edad del recuerdo. Los peruanos que dejamos nuestro terruño empezamos la edad del recuerdo cuando emigramos. En la tierra extraña somos todos los peruchos unos viejos jóvenes recreando personas y paisajes de nuestros huariques, de nuestros ambientes peruanos a los que regresamos siempre que podemos; los que nos salen al encuentro en una canción: La canción: Trampa y remedio para las nostalgias del corazón y que Chabuca Granda urdiera tan bellamente con los sones de nuestra tierra.
Hoy muchos inmigrantes peruanos sabemos que debemos a Chabuca no solo estupendas canciones para cantar entre nosotros en nuestros aposentos privados, sino el placer de que nos las canten gentes de otras latitudes, algo que nos hace menos desconocidos. Esa buena imagen es consecuencia de la nobleza del arte … y de la personalidad de esa mujer y creadora inolvidable que impusiera no una canción solitaria sino todo un repertorio peruano allí donde solo se escucha y se vende balada, bolero, rock o ranchera fuera del país. Con su buen hacer, en su afán y en su orgullo por nuestra música Chabuca Granda llegó a componer valses criollos en francés e inglés. Fue una colonizadora que se le esperaba con los brazos abiertos.
Refresco estos hechos para las nuevas generaciones y explicar la desazón que me trajo un preocupado comentario que me hiciera la locutora de un conocido programa radial hispano en la ciudad de New York, cuando encontrándose ella anunciando su edición de homenaje al Perú para las últimas fiestas patrias me interrogó con gran delicadeza; ..-Olga,…¿Hay algo malo en decir que la obra de Chabuca Granda representa a los peruanos en todo el mundo? … porque un compatriota tuyo llamó diciendo que yo estaba equivocada, que ella no los representaba en realidad, que era Pinglo quien debía serlo, …-” “-Probablemente (acerté a decirle), si Chabuca y Pinglo hubieran escuchado al compatriota muy de acuerdo los dos le hubieran propinado un buen cocacho,…” “-un buen qué?”... dijo la querida cubana- “un buen cocacho, “tremenda galleta” le dije, apropiándome del pintoresco sinónimo caribeño.
Nuestra Chabuca y nuestro Pinglo son ambos parte de un mismo y precioso Bouquet, hijos de un Bello Durmiente, cuyas producciones renovaron estilos y poesías de la música criolla peruana. Y estos dias posteriores al 8 de marzo en que hace 25 años nos tratábamos de convencer de la ausencia de Chabuca Granda, vuelvo a recordar aquél incidente en la radio de NY y me reafirmo en lo del cocacho, pues Chabuca no pretendió representar a su pueblo ni es algo que Pinglo pretendiera tampoco.
Lo que hizo esta parejita de creadores que nunca se vió la cara fue amar mucho a su gente, al Perú e interpretarnos, a Ud, a mí, a nuestros barrios, nuestras ciudades, nuestras penas sociales, vistiéndonos de una sugestiva poesía y melodías para que se nos hiciera más amable el acercarnos a las carencia sociales que son parte de nuestro Perú. Pero tal vez el compatriota descalificador de Chabuca lo hizo porque la señora Granda no correspondía ni al estereotipo peruano ni al de trovador criollo. Corto de entendimiento y largo de suerte al estar en el “aire” a través de los micrófonos de la emisora radial, ojalá los hubiera utilizado para felicitar la iniciativa de la conductora, de animarla a que también presentara a Pinglo y aprovechar así las ESCASÍSIMAS ocasiones que nuestra comunidad peruana inmigrante en EEUU y el mundo entero tiene para exponer nuestro arte musical en las radios comerciales. Pero todo lo convirtió en algo así como quién es más peruano. Veamos.
A ella le cambiaban los pañales en Apurímac cuando él tenía 21 años y había escrito por lo menos Amelia. El se nos acabó de morir de una enfermedad perniciosa a los 37 años, de una enfermedad que hubiera sobrellevado mejor o superado si su calidad artística hubiera sido recompensada económicamente por su generación, aunque fue cuidado y adorado por sus muchos y sinceros amigos. Pero volvamos a la rubia quinceañera de colegio francés que sería su colega otros quince años más adelante: Chabuca Granda.
Durante su niñez y adolescencia, unos vecinos de raza negra, los Angulo de Barranco, le inspirarían tal respeto y admiración por la amistad y la cultura criolla, que su talento musical desembocó en un canto limeño y exquisito.
20 años aparte ambos tararearon músicas extranjeras para el gusto personal, pero el orgullo de crianza los decidió por la música limeña, peruana pues. En la única entrevista que se le hizo a Pinglo, este reclamó la atención de nosotros, sus connacionales para que quisiéramos más nuestra música, la apoyáramos, la pidiéramos para cantarla y bailarla, Chabuca otro tanto. Ella pudo bregar mucho más por el estado de los derechos de autor compartiendo su experiencia profesional con todo el que podía por más novato que fuese.
La música peruana para avanzar tiene que hacerlo en bloque, cada uno hacienda lo suyo. Pero nosotros los peruanos conocemos y disfrutamos mucho de ritmos extranjeros, por lo que nos consideran la plaza más importante para la salsa después de NY, según una entrevista al grupo Niche en una radio de Miami.
No se le ha de exigir a Pinglo entonces, haber o no salido de su barrio. No se le reprochará a Chabuca haber pasado tiempo en el extranjero, de haber salido a encantar otros públicos para el Perú. Ni raza, ni condición social, ni de idioma, ni el acento debe ser obstáculo para que cualquier peruano creador tenga como musa los géneros musicales que nos identifican como peruanos, sea festejo, huayno, marinera, landó, chuscada y de ahí, los recree y produzca fusiones que alegran el corazón y refresquen a los oyentes y por Dios Santo, que le vaya bien.
Estos días vuelvo a recordar entonces a aquella genial señora, conversadora, motivadora, críti ca, rubia y de ojos azules que enfundada en su mañanita me recibía en su departmento miraflorino en mis épocas de estudiante universitaria y también entono Silente, uno de mis valses favoritos de Pinglo.
A mi paisano el del cocacho lo dejamos sobándose el chichón y le digo que si quiere quitar títulos a un artista nacional en tierras gringas, ni Felipe Pinglo, ni aún Chabuca Granda serían los abandearados por acá –digo, si me permite contar con la perspectiva de los dueños de casa-. Hoy cuando les preguntamos a los gringos qué cantante popular peruano representa al Perú, contestan: Ima Sumac. Por ahora solo ella es nuestro ícono.
Aparecido en La República (Perú) 20 de marzo, 1997
Olga Milla es comunicadora social de la Universidad de Lima, intérprete cantautora y productora independiente de música peruana en EU.
www.myspace.com/olgamilla.
Desde aquél entonces varias cosas muy buenas han ocurrido para nuestra música, para nuestro acento musical en el ámbito internacional, varios hechos que harían muy feliz a la compositora de la Flor de la Canela y al autor de El Plebeyo: Premios y nominaciones como los Grammys Latinos, y Gaviotas de Plata;… El cajón peruano anda cada vez más por ahí, distraídamente integrado a diferentes ensambles instrumentales, incluyendo una aparición en el popular programa de concurso americano American Idol ,… En la lírica nos honramos en contar con un tenor reconocido mundialmente, dotado de talento, técnica y corazón. La Internet se ha vuelto surtidor de información y productores y artistas independientes dentro y fuera del Perú han tomado control de sus carreras, sacando sus álbumes por su cuenta, desilusionados por el tratamiento de los tradicionales sellos nacionales y animados por sus sueños y talento. Pero la fragilidad de las condiciones de la industria musical peruana criolla seguirán, hasta que no se integren a las programaciones y catálogos de radios comerciales al lado de las baladas rancheras, merengues y salsas. Desarrollar las audiencias es tan importante como plantarse en un escenario. Este artículo en base a una anécdota personal tuvo como objetivo motivar reflexiones al respecto y a un cuarto de siglo de que Chabuca se nos fuera, es una muestra de nuestro eterno agradecimiento hacia ella y el placer de haberla conocido.
Aquí el artículo:
Chabuca decía que por haber cumplido ella los 60 años, ya podía empezar la edad del recuerdo. Los peruanos que dejamos nuestro terruño empezamos la edad del recuerdo cuando emigramos. En la tierra extraña somos todos los peruchos unos viejos jóvenes recreando personas y paisajes de nuestros huariques, de nuestros ambientes peruanos a los que regresamos siempre que podemos; los que nos salen al encuentro en una canción: La canción: Trampa y remedio para las nostalgias del corazón y que Chabuca Granda urdiera tan bellamente con los sones de nuestra tierra.
Hoy muchos inmigrantes peruanos sabemos que debemos a Chabuca no solo estupendas canciones para cantar entre nosotros en nuestros aposentos privados, sino el placer de que nos las canten gentes de otras latitudes, algo que nos hace menos desconocidos. Esa buena imagen es consecuencia de la nobleza del arte … y de la personalidad de esa mujer y creadora inolvidable que impusiera no una canción solitaria sino todo un repertorio peruano allí donde solo se escucha y se vende balada, bolero, rock o ranchera fuera del país. Con su buen hacer, en su afán y en su orgullo por nuestra música Chabuca Granda llegó a componer valses criollos en francés e inglés. Fue una colonizadora que se le esperaba con los brazos abiertos.
Refresco estos hechos para las nuevas generaciones y explicar la desazón que me trajo un preocupado comentario que me hiciera la locutora de un conocido programa radial hispano en la ciudad de New York, cuando encontrándose ella anunciando su edición de homenaje al Perú para las últimas fiestas patrias me interrogó con gran delicadeza; ..-Olga,…¿Hay algo malo en decir que la obra de Chabuca Granda representa a los peruanos en todo el mundo? … porque un compatriota tuyo llamó diciendo que yo estaba equivocada, que ella no los representaba en realidad, que era Pinglo quien debía serlo, …-” “-Probablemente (acerté a decirle), si Chabuca y Pinglo hubieran escuchado al compatriota muy de acuerdo los dos le hubieran propinado un buen cocacho,…” “-un buen qué?”... dijo la querida cubana- “un buen cocacho, “tremenda galleta” le dije, apropiándome del pintoresco sinónimo caribeño.
Nuestra Chabuca y nuestro Pinglo son ambos parte de un mismo y precioso Bouquet, hijos de un Bello Durmiente, cuyas producciones renovaron estilos y poesías de la música criolla peruana. Y estos dias posteriores al 8 de marzo en que hace 25 años nos tratábamos de convencer de la ausencia de Chabuca Granda, vuelvo a recordar aquél incidente en la radio de NY y me reafirmo en lo del cocacho, pues Chabuca no pretendió representar a su pueblo ni es algo que Pinglo pretendiera tampoco.
Lo que hizo esta parejita de creadores que nunca se vió la cara fue amar mucho a su gente, al Perú e interpretarnos, a Ud, a mí, a nuestros barrios, nuestras ciudades, nuestras penas sociales, vistiéndonos de una sugestiva poesía y melodías para que se nos hiciera más amable el acercarnos a las carencia sociales que son parte de nuestro Perú. Pero tal vez el compatriota descalificador de Chabuca lo hizo porque la señora Granda no correspondía ni al estereotipo peruano ni al de trovador criollo. Corto de entendimiento y largo de suerte al estar en el “aire” a través de los micrófonos de la emisora radial, ojalá los hubiera utilizado para felicitar la iniciativa de la conductora, de animarla a que también presentara a Pinglo y aprovechar así las ESCASÍSIMAS ocasiones que nuestra comunidad peruana inmigrante en EEUU y el mundo entero tiene para exponer nuestro arte musical en las radios comerciales. Pero todo lo convirtió en algo así como quién es más peruano. Veamos.
A ella le cambiaban los pañales en Apurímac cuando él tenía 21 años y había escrito por lo menos Amelia. El se nos acabó de morir de una enfermedad perniciosa a los 37 años, de una enfermedad que hubiera sobrellevado mejor o superado si su calidad artística hubiera sido recompensada económicamente por su generación, aunque fue cuidado y adorado por sus muchos y sinceros amigos. Pero volvamos a la rubia quinceañera de colegio francés que sería su colega otros quince años más adelante: Chabuca Granda.
Durante su niñez y adolescencia, unos vecinos de raza negra, los Angulo de Barranco, le inspirarían tal respeto y admiración por la amistad y la cultura criolla, que su talento musical desembocó en un canto limeño y exquisito.
20 años aparte ambos tararearon músicas extranjeras para el gusto personal, pero el orgullo de crianza los decidió por la música limeña, peruana pues. En la única entrevista que se le hizo a Pinglo, este reclamó la atención de nosotros, sus connacionales para que quisiéramos más nuestra música, la apoyáramos, la pidiéramos para cantarla y bailarla, Chabuca otro tanto. Ella pudo bregar mucho más por el estado de los derechos de autor compartiendo su experiencia profesional con todo el que podía por más novato que fuese.
La música peruana para avanzar tiene que hacerlo en bloque, cada uno hacienda lo suyo. Pero nosotros los peruanos conocemos y disfrutamos mucho de ritmos extranjeros, por lo que nos consideran la plaza más importante para la salsa después de NY, según una entrevista al grupo Niche en una radio de Miami.
No se le ha de exigir a Pinglo entonces, haber o no salido de su barrio. No se le reprochará a Chabuca haber pasado tiempo en el extranjero, de haber salido a encantar otros públicos para el Perú. Ni raza, ni condición social, ni de idioma, ni el acento debe ser obstáculo para que cualquier peruano creador tenga como musa los géneros musicales que nos identifican como peruanos, sea festejo, huayno, marinera, landó, chuscada y de ahí, los recree y produzca fusiones que alegran el corazón y refresquen a los oyentes y por Dios Santo, que le vaya bien.
Estos días vuelvo a recordar entonces a aquella genial señora, conversadora, motivadora, críti ca, rubia y de ojos azules que enfundada en su mañanita me recibía en su departmento miraflorino en mis épocas de estudiante universitaria y también entono Silente, uno de mis valses favoritos de Pinglo.
A mi paisano el del cocacho lo dejamos sobándose el chichón y le digo que si quiere quitar títulos a un artista nacional en tierras gringas, ni Felipe Pinglo, ni aún Chabuca Granda serían los abandearados por acá –digo, si me permite contar con la perspectiva de los dueños de casa-. Hoy cuando les preguntamos a los gringos qué cantante popular peruano representa al Perú, contestan: Ima Sumac. Por ahora solo ella es nuestro ícono.
Aparecido en La República (Perú) 20 de marzo, 1997
Olga Milla es comunicadora social de la Universidad de Lima, intérprete cantautora y productora independiente de música peruana en EU.
www.myspace.com/olgamilla.
1 comentarios:
Puede parecer ocioso pero no lo es;Pinglo y Chabuca o caballerosamente Chabuca y Pinglo.Su producción va mas allá del terreno de la música.A través de ellos conocemos mas a nuestro Perú.Mas por Chabuca quien supo retratar en sus canciones al Perú profundo a través de "El dueño Ausente" y "El bello durmiente" aunque Pinglo no se le queda atrás con su "Oración al labriego"·Ambos suman y no se contraponen.Ambos nos hicieron conocer mas de nuestra Lima y de nuestro Perú y nos enseñaron a quererlo a través de sus canciones.Loor a nuestros bardos y dejémonos de confrontaciones estériles que nada suman.
Andrés Vizcarra
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